Mediación familiar

La nueva sensibilidad que va impregnando las relaciones entre los ciudadanos busca sistemas de relación y de resolución de conflictos en los que se salvaguarden los derechos y la dignidad de la persona y la dignidad de las personas.

En esta nueva sensibilidad la mediación emerge como un sistema de resolución de conflictos autónomo, con sus propios métodos y técnicas en el que desempeña un papel fundamental la disposición propia de los mediadores que buscan en el conflicto una oportunidad para establecer un nuevo equilibrio en las relaciones humanas y propiciar el desarrollo personal de los implicados en el mismo.

Aunque la mediación no es la única forma de resolución de conflictos, en los últimos años se ha convertido en el camino más aceptable y satisfactorio. Este camino requiere de la intervención de una tercera persona que, por medio de sus habilidades mediadoras, la flexibilidad y creatividad negociadora, busque una salida consensuada. La mediación, por tanto, promueve la búsqueda de soluciones basadas en el consenso y la corresponsabilidad de las partes, supone una estrategia preventiva al promover espacios de encuentro, aumentando la posibilidad de que los conflictos se resuelvan adecuadamente.

Inscrita en el Registro de Mediadores del Ministerio de Justicia.

Mediación familiar

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La familia es la unidad básica de los grupos sociales y realiza diversas funciones sociales. La función más básica es organizar la vida, reproducirse y satisfacer las necesidades físicas y psicológicas de los dos sexos. Si los sentimientos del esposo y la esposa, la relación padres/madres-hijos/as y la relación entre los miembros de la familia no es armoniosa, áquella afecta la salud mental y física de cada miembro. La formación de la familia dan lugar a obligaciones legales y morales hacia los cónyuges, los hijos, los padres de ambos cónyuges y la sociedad.

Respetar a las personas, amarlas, cuidarlas y condensar la propia felicidad con la felicidad del cónyuge, los hijos y la familia son los valores morales del matrimonio y la familia. Las emociones de las parejas deben ser constantemente integradas en la vida para cultivarse y enriquecerse, con el fin de consolidarse y desarrollarse. La vida es severa, compleja y tortuosa, y todo tipo de factores ideológicos, morales, económicos, políticos, culturales, de personalidad, de parentesco y sexuales afectan a ambos lados. En el largo río de la vida, las parejas deben apoyarse, cuidarse, entenderse, consolarse, tolerarse e incluso hacer los sacrificios necesarios, con el fin de lograr el respeto mutuo y el amor mutuo para hacer que el árbol del amor sea perenne.

No es aconsejable que algunas personas usen el sexo como un arma mágica para castigar, chantajear y satisfacer demandas irrazonables, causando así la disfunción sexual de la otra parte. La división de poderes y deberes en la familia debe ser igualitaria y democrática, mutuamente respetuosa y compartir la carga de las tareas domésticas. La vida económica debe acordarse conjuntamente, y es muy importante ser diligente en el manejo de la familia.