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Bulimia: signos de alarma, causas y tratamiento
La bulimia nerviosa es un trastorno de la conducta alimentaria que se encuentra tristemente de moda debido al incremento que ha experimentado en los últimos años en las sociedades industrializadas. La bulimia está asociada a una idea sobrevalorada de la delgadez, a una excesiva preocupación por el peso y a un miedo desproporcionado a engordar. En consecuencia, se alteran de forma notable las conductas de ingesta y facilitan la aparición de comportamientos anómalos cuya finalidad es evitar la ganancia de peso.

Caracterización clínica
Durante muchos años se ha considerado la bulimia nerviosa como una variedad de la anorexia, pero a finales de los años setenta comenzó a conceptualizarse como un cuadro diferente. Se incluyó en los sistemas psiquiátricos de clasificación por primera vez en el año 1980.

La bulimia nerviosa se caracteriza por:

La presencia de frecuentes episodios en los que la persona ingiere grandes cantidades de alimento en un corto periodo de tiempo (atracones). Durante estos episodios el individuo tiene sensación de no poder controlar su conducta, de no poder parar.
Estos episodios van seguidos de intensos sentimientos de autorrepulsa y culpa que originan conductas como la inducción de vómitos, el abuso de purgantes, etc., a través de los cuales el paciente trata de mitigar los efectos del atracón.
Otra forma de compensar el atracón que suele utilizarse además de los vómitos y laxantes es la restricción alimentaria o el ayuno autoimpuesto. Aunque no suele ser tan drástico como en la anorexia nerviosa, existe también gran preocupación por la silueta y la pérdida de peso de forma que la autoevaluación del individuo está altamente determinada por ello. Sin embargo, los sujetos se mantienen con un peso normal en función de su edad y su talla. Hay también cierta distorsión de la imagen corporal.
Se distinguen dos subtipos: la bulimia purgativa, en la que domina el uso de vómitos y laxantes para compensar el atracón, y la bulimia no purgativa, en la que se usan otras conductas diferentes al vómito o al uso de laxantes para mitigar los atracones (ayuno, ejercicio físico, etc.).

Se considera que la bulimia es más frecuente que la anorexia y ha experimentado un espectacular crecimiento especialmente a partir de los años ochenta. Se estima que afecta aproximadamente a entre el 2% y el 3% de la población femenina adolescente y juvenil.

El trastorno puede cronificarse también en un porcentaje elevado de casos, aunque suele cursar de forma más episódica que la anorexia, de forma que existen periodos de la vida libres de trastorno. Además, la tasa de mortalidad es bastante más baja que la alcanzada por la anorexia.

Todos los estudios indican que estos trastornos son mucho más frecuentes en mujeres que en hombres en una proporción de 10 a 1. Aparece de forma prioritaria en torno a los 16 o 18 años, rara vez antes de la pubertad, y afecta a chicas de mayor edad, con frecuencia de 25 años o más.

Factores de predisposición
Variables que hacen a la persona más vulnerable a padecer un trastorno de la alimentación y más en concreto anorexia o bulimia.

Variables personales

Ser mujer, debido a la mayor importancia que el ideal estético tiene en la valoración que la sociedad hace de ella.
Ser adolescente, ya que durante esta época de la vida se es más vulnerable a las críticas y valoraciones que los demás hacen de uno.
Tener o haber tenido en algún momento sobrepeso, lo que facilita una mayor preocupación por la imagen y el seguimiento de dietas, así como comentarios y bulas por parte de los otros.
La existencia de un excesivo perfeccionismo y baja autoestima, dado que tener una baja opinión de sí mismos puede hacer a los individuos más vulnerables a las presiones de estar delgado y a hacer dieta.
Variables familiares

Destaca la presencia de una madre obesa o muy preocupada por el cuerpo y la imagen corporal, debido a los efectos de modelado.
La existencia de conflictos familiares y la presencia de psicopatología en la familia.
Variables sociales

La más importante es la presión social hacia la delgadez, que se ha incrementado de forma considerable.

Tratamiento de la bulimia nerviosa
El tratamiento de la bulimia nerviosa tiene como principales objetivos terapéuticos la desaparición de los atracones y de las conductas purgativas, el desarrollo de unas pautas de alimentación normalizadas, la modificación de las actitudes e ideas disfuncionales respecto al peso y la imagen corporal, y la desaparición de la sintomatología asociada (principalmente ansiedad y depresión).

Normalmente el tratamiento se lleva a cabo en régimen ambulatorio, aunque se aconseja el ingreso hospitalario en caso de:

Presencia de atracones muy grandes y muy repetitivos.
Presencia de vómitos inmediatos y muy frecuentes.
Presencia de alteraciones orgánicas consecuentes a las conductas purgativas.
Existencia de depresión con alto riesgo de suicidio.
Alteración del control de los impulsos.